¿Cuál es el origen de la Dieta Mediterránea?

El concepto de dieta mediterránea como tal surgió tras un estudio realizado por Angel Keys entre los años 1958 y 1964 donde comparó los hábitos alimenticios de varios países, entre ellos se encontraban: Japón, Finlandia, Holanda, Yugoslavia, Italia, Grecia y Estados Unidos. Dicha investigación concluyó que existía menor mortalidad por enfermedad cardiovascular y mayor expectativa de vida en los países meditarráneos, especialmente Grecia.

Según la Fundación Dieta Mediterránea esta dieta es mucho más que una pauta nutricional, se trata de un estilo de vida equilibrado que recoge recetas, formas de cocinar, celebracionaes, costumbres, productos típicos y actividades humanas.

¿Qué recomienda la Dieta Mediterránea?

  • Baja ingesta de grasas saturadas (leche entera, mantequilla y carnes rojas)

  • Alto consumo de grasas monoinsaturadas contenidas especialmente en el aceite de oliva

  • Consumo adecuado de ácidos grasos poliinsaturados (omega 7/ omega 3) por ingesta de pescado, mariscos y frutos secos.

  • Alto consumo de antioxidantes como frutas, verduras, aceite de oliva virgen extra, especias, hierbas.

  • Alto consumo de fibras, vegetales y cereales integrales

Pan con tomate y aceite de oliva virgen extra

El Aceite de Oliva Virgen Extra, imprescindible en la Dieta Mediterránea

El AOVE es la grasa principal que se utiliza en esta dieta. Sus principales características nutricionales son el alto contenido en ácido oleico y el contenido en vitaminas E, A y K.

El consumo del aceite de olia virgen extra aumenta la ingesta de ácidos grasos monoinsaturados, sin elevar los ácidos grasos saturados y asegurando un consumo apropiado de poliinsaturados esencial. Así, el aceite puede aportar una contribución valiosa a la dieta saludable, reduciendo el riesgo de numerosas enfermedades. De hecho, diversos estudios han demostrado los efectos del AOVE y la dieta mediterránea en la prevención de factores de riesgo cardiovascular.

El ácido graso monoinsaturado de mayor presencia en la dieta mediterránea es ácido oleico, siendo la fuente de grasa que predomina en el AOVE.

Otros alimentos importantes en la dieta mediterránea

Frutas y verduras:

  • Aportan muchas vitaminas que, entre otros beneficios, ayudan a mantener sanos los dientes, los huesos y la vista, además de ayudar a las defensas y a la cicatrización de la piel.
  • Su riqueza en minerales específicos como el magnesio y el potasio, las convierten en fundamentales para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
  • Ayudan a regular el tránsito intestinal, gracias a su alto contenido en fibra, lo que nos ayuda además a controlar el peso gracias a su efecto saciante.
  • Su riqueza en antioxidantes nos ayudan a luchar contra el envejecimiento celular.

Pescado:

  • Rico en ácidos grasos omega-3, grasas cardiosaludables muy beneficiosas para el corazón.
  • Es fuente de proteínas y aminoácidos esenciales que refuerzan el sistema inmunológico.
  • Su alta concentración de minerales y oligoelementos lo convierten en muy recomendable para el buen funcionamiento cerebral.
  • Es un alimento bajo en grasas saturadas, las menos beneficiosas para el organismo.
  • Tiene una gran presencia de vitaminas importantes para el crecimiento y el desarrollo.

Carnes blancas:

  • Su consumo nos aporta proteínas de calidad, como la carne de vacuno, pero con menor contenido en grasa.
  • Son fuente de vitamina B12, que nos ayuda a la regeneración de los glóbulos rojos.
  • Su alto contenido en zinc nos permite mejorar el sistema inmune.
  • Su contenido en potasio y fósforo fortalece los huesos.
  • Tienen un bajo contenido en colesterol “malo” (LDL).

Frutos secos:

  • Su riqueza en en ácidos grasos los convierten en beneficiosos para el corazón.
  • Suponen un importante aporte de proteínas.
  • Protegen el corazón ayudando a disminuir los niveles de colesterol “malo”.
  • Su consumo nos aporta una dosis importante de fibra.
  • Son una importante fuente de energía que mejora el rendimiento deportivo e intelectual.
  • Son ricos en hierro, calcio, potasio y zinc.

La dieta mediterránea, un arma contra muchas enfermedades

  • Hipertensión: la evidencia científica sugiere que los componentes de la dieta mediterránea (baja concentración de ácidos grasos saturados, alta de ácidos grasos monoinsaturados, carbohidratos, fibra y micronutrientes) conllevan efectos favorables sobre la presión arterial.

  • Diabetes: esta dieta agrupa todos los componentes necesarios de una dieta diabética adecuada. Contiene abundantes vegetales y cereales, los carbohidratos son asimilados, esn su mayor parte, como carbohidratos ricos en fibra y es rica es ácidos grasos monisaturados, procedentes en su mayor parte del AOVE.

  • Obesidad: una dieta rica en carbohidratos complejos y fibra protegerá contra la obesidad. La dieta mediterránea proporciona el consumo óptimo de energía, con el fin de tratar o prevenir la obesidad.

  • Factores de riesgo trombogénicos: una dieta con baja concentración de grasas o una dieta de grasa vegetal es preferible en lo que se refiere a efectos antitrombóticos.

  • Prevención del cáncer: análisis recientes sugieren que el AOVE tiene efectos protectores contra el cáncer de diferentes localizaciones, particularmente cáncer de mama.

Es aconsejable incluir en nuestra vida la dieta mediterránea, actividad física regular y un buen descanso.

En definitiva, debemos saber que la dieta mediterránea engloba todos los alimentos necesarios para una dieta equilibrada, en la que tiene especial importancia el aceite de oliva virgen extra. No podemos olvidar acompañar dicha dieta con una actividad física regular.

Si quieres saber más sobre los beneficios del Aceite de Oliva Virgen Extra, no dudes en visitar nuestra Escuela del Aceite.

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